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Microambiente medular.

Coordinadores:

  • G. Ramírez. Málaga.
  • L. Florensa. Barcelona.

El estudio del microambiente medular ha experimentado un extraordinario auge en los últimos tiempos y se han dedicado muchos esfuerzos en investigación básica y traslacional, derivándose de ello varias novedades terapéuticas fundamentalmente en el campo del mieloma múltiple y del síndrome mielodisplásico.

El objetivo de este simposio ha sido revisar los mecanismos de relación entre las células situadas en la médula ósea y su entorno. La cavidad ósea está compuesta de tejido blando medular y de vasos sanguíneos. Las células están retenidas en la médula hasta que maduran y se liberan al sistema circulatorio. Las células medulares y su progenie están rodeadas de células del estroma, células óseas en distintos estados de maduración, fibras colágenas y depósitos minerales que pueden interactuar entre sí.

El Dr. González describe que las células stem pueden autorregenerarse o diferenciarse debido a señales generadas por el microambiente o por señales intrínsecas de las propias células. En la médula se han identificado células stem hematopoyéticas (CSH), células progenitoras hematopoyéticas (CPH), células estromales o mesenquimales (MSC) y células progenitoras endoteliales (EPC) así como otro tipo de células madre como las células progenitoras multipotenciales adultas (MPAC). La hematopoyesis es un proceso fisiológico regulado por un intercambio de señales entre células, mediado por moléculas de adhesión y por la acción autocrina y/o paracrina de diversos factores de crecimiento y citocinas que se unen a sus receptores específicos que se expresan en la membrana celular. La pluripotencialidad de estas células es más alta de la inicialmente esperada, igual que su plasticidad ya que son capaces de alterar su fenotipo por los cambios del microambiente donde se desarrollan, más que por el patrón de genes que expresen.

El Dr. Joan García desarrolla la ponencia sobre las implicaciones clínicas del estroma medular y más especialmente de los fibroblastos, que pueden caracterizarse in vitro y dar lugar a las CFU-f (unidad formadora colonias-fibroblastos) capaces de generar las células estromales de la médula ósea (BMSC). Éstas, desde el punto de vista clínico, adquieren relevancia en el ámbito del trasplante de progenitores hematopoyéticos (TPH) y de la regeneración del aparato locomotor. Tras la extracción de la médula ósea hay que aplicarle una expansión ex vivo mediante cultivos. En TPH autólogo se emplean como facilitador del implante en casos de bajo número de progenitores y en TPH alogénico como inmunomoduladoras modificando o previniendo la gravedad de la EICH. La infusión de BMSC es amplia en fracturas con falta de tejido óseo con gran capacidad regeneradora del mismo.

La Prof. del Cañizo, en relación con el síndrome mielodisplásico, nos informa que la interrelación de las CPH y el estroma medular puede crear un medio hostil para el desarrollo de una hematopoyesis normal, soportando de manera defectuosa el crecimiento normal. A través de citocinas proinflamatorias puede favorecerse la apoptosis o incrementar la capacidad proliferativa de progenitores inmaduros. Se encuentra aumentada la vasculogénesis con aumento de células progenitoras del endotelio lo que ha empezado a utilizarse como diana terapéutica. Con respecto al mieloma múltiple, las células estromales de los pacientes difieren de las sanas en la expresión de moléculas de adhesión, citocinas y quimiocinas, promoviendo el crecimiento y supervivencia de las células mielomatosas. Dichas células producen numerosos agentes angiogénicos, y es sabido que dichas alteraciones son la base para el empleo de agentes antiangiogénicos. La interacción de la célula plasmática con la célula del estroma es clave en la fisiopatología ósea del mieloma, influyendo en la progresión clínica.

 

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